Diario
Mi diario en mi nueva escuela…
Los pinos
Llegué aquí un buen día, tomado de la mano de un periódico, un papel lleno de letras, lleno de llamados a la esperanza.
Tenía vestido el corazón de una ilusión, de encontrar descanso y buscando dónde sembrar mi nuevo sueño… ser libre, aquí posé mi sueño…
Recorrí muchas calles de mi Tijuana, me sentía extranjero, ajeno, con la sensación de todo nuevo a mí alrededor, pensando en a dónde me llevaba el destino...
Me preguntaba ¿cuál sería la persona que me atendería?, ¿de cual sería la primera impresión de mi persona para ellos? yo a mis 47.
Por fin llegué… una colonia rara, media colonia, media ciudad industrial, con marcas por todos lados del correr de los años, postes viejos, chuecos, en una lucha por no ser vencidos por la edad y el peso de sus fibras; secos, llenos de letreros olvidados, cercos roídos por la fuerza de los vientos y las aguas, colocados como aguas para acompañar las vías del tren, un camino que no acaba, un camino de acero con durmientes de madera vieja, que están allí, esperando siempre clavados en el suelo, con grandes picos para no moverse, para sostener el peso de la vida.…
Buscaba empleo de profesor de inglés, bah, mi nivel de ingles quizás sea como el de un preescolar, pero aun así me animé a pedir este empleo...
Conocí a la Profa. Gabi, una personita amable, sencilla y de ojos muy grandes, de risa seria y apretada, con una voz de niña buena, ella, la que me dio la oportunidad de hablar por dos minutos… y creo le causé buena impresión, me dijo que sería necesario hablar con la encargada una tal Profa. Chayito…..
Pasó una semana… regresé de nuevo, con un currículo vitae, de esos que te hacen recordar la forma de crecer, la forma de ver pasar los años, desde escuela, recuerdos de tus logros, era algo así como una bazuca para la guerra, para abrir camino, para hacer un espacio para mi. Me dieron oportunidad de dispararla.
Sin más, salieron de su boca palabras que me ataron a este nuevo destino, acepto mi oferta y yo la suya…
Me trajo aquí, a donde te conocí, a ti, escuela, nueva y grande, una niña que nacía en esta ciudad, ¿cual será tu historia? ya empezó muy cerca de la mía.
Eres del color como los gigantes de tu nombre, Los pinos, verde simple, verde liso, verde amor…
Tenias ya el orgullo bien puesto, de ser llamada escuela, cuando te encontré aun no tenías lápices, hojas ni colores para dibujarte, aun no nacías….
No tenias acta de nacimiento, pero ya estaba escrito que te la darían, esperábamos ese día todos. Chayito y yo….
Te hemos puesto pizarrones, te hemos adornado tus paredes con porta frisos que serán usados por tus niños, para llenarlos de sus logros, de sus sueños, ya lo veras.
Recuerdo cuando horadamos tus paredes para colocar cartones de yeso, recuerdas cuando pusimos las sillas azules y los pupitres, esa noche dormiste acompañada y ya desebas se ocuparan.
Todos los días ves llegar cosas nuevas para ti, regalos de todo tipo, hojas, plumones, pinturas, borradores y mil cosas mas…
Aun no te han puesto la luz para iluminarte de noche, se que qué te quedas a obscuras y se qué no te da miedo, te sabes bendecida, como una estrella…
Colocamos tus computadores, aun no prenden, pusimos letreros, ya tu dirección perece una sitio especial, aquí me escondo del mundo, gracias por hacerlo.
Ya entra gente y te dice bonita, buen nombre para ti, bonita…. Los niños al llegar se sienten contentos y muy bien de ser tuyos.
Hoy oíste música conmigo, por primera vez supiste el placer de ello, la voz de Luis Miguel, música que me regaló el amor de mis amores y que te la regalo yo…, seguirán en lo futuro miles de cantos, miles de flores y de cosas buenas para ti.
Bonita, mi nueva escuela, a mis 47… así te diré, bonita….
Cuantas cosas viviremos juntos, cuantas, quien será el primer alumno que aprenda la primer letra en tus brazos, cual él que sepa el porqué uno mas uno es igual al amor.
Yo tu director…
Los pinos
Llegué aquí un buen día, tomado de la mano de un periódico, un papel lleno de letras, lleno de llamados a la esperanza.
Tenía vestido el corazón de una ilusión, de encontrar descanso y buscando dónde sembrar mi nuevo sueño… ser libre, aquí posé mi sueño…
Recorrí muchas calles de mi Tijuana, me sentía extranjero, ajeno, con la sensación de todo nuevo a mí alrededor, pensando en a dónde me llevaba el destino...
Me preguntaba ¿cuál sería la persona que me atendería?, ¿de cual sería la primera impresión de mi persona para ellos? yo a mis 47.
Por fin llegué… una colonia rara, media colonia, media ciudad industrial, con marcas por todos lados del correr de los años, postes viejos, chuecos, en una lucha por no ser vencidos por la edad y el peso de sus fibras; secos, llenos de letreros olvidados, cercos roídos por la fuerza de los vientos y las aguas, colocados como aguas para acompañar las vías del tren, un camino que no acaba, un camino de acero con durmientes de madera vieja, que están allí, esperando siempre clavados en el suelo, con grandes picos para no moverse, para sostener el peso de la vida.…
Buscaba empleo de profesor de inglés, bah, mi nivel de ingles quizás sea como el de un preescolar, pero aun así me animé a pedir este empleo...
Conocí a la Profa. Gabi, una personita amable, sencilla y de ojos muy grandes, de risa seria y apretada, con una voz de niña buena, ella, la que me dio la oportunidad de hablar por dos minutos… y creo le causé buena impresión, me dijo que sería necesario hablar con la encargada una tal Profa. Chayito…..
Pasó una semana… regresé de nuevo, con un currículo vitae, de esos que te hacen recordar la forma de crecer, la forma de ver pasar los años, desde escuela, recuerdos de tus logros, era algo así como una bazuca para la guerra, para abrir camino, para hacer un espacio para mi. Me dieron oportunidad de dispararla.
Sin más, salieron de su boca palabras que me ataron a este nuevo destino, acepto mi oferta y yo la suya…
Me trajo aquí, a donde te conocí, a ti, escuela, nueva y grande, una niña que nacía en esta ciudad, ¿cual será tu historia? ya empezó muy cerca de la mía.
Eres del color como los gigantes de tu nombre, Los pinos, verde simple, verde liso, verde amor…
Tenias ya el orgullo bien puesto, de ser llamada escuela, cuando te encontré aun no tenías lápices, hojas ni colores para dibujarte, aun no nacías….
No tenias acta de nacimiento, pero ya estaba escrito que te la darían, esperábamos ese día todos. Chayito y yo….
Te hemos puesto pizarrones, te hemos adornado tus paredes con porta frisos que serán usados por tus niños, para llenarlos de sus logros, de sus sueños, ya lo veras.
Recuerdo cuando horadamos tus paredes para colocar cartones de yeso, recuerdas cuando pusimos las sillas azules y los pupitres, esa noche dormiste acompañada y ya desebas se ocuparan.
Todos los días ves llegar cosas nuevas para ti, regalos de todo tipo, hojas, plumones, pinturas, borradores y mil cosas mas…
Aun no te han puesto la luz para iluminarte de noche, se que qué te quedas a obscuras y se qué no te da miedo, te sabes bendecida, como una estrella…
Colocamos tus computadores, aun no prenden, pusimos letreros, ya tu dirección perece una sitio especial, aquí me escondo del mundo, gracias por hacerlo.
Ya entra gente y te dice bonita, buen nombre para ti, bonita…. Los niños al llegar se sienten contentos y muy bien de ser tuyos.
Hoy oíste música conmigo, por primera vez supiste el placer de ello, la voz de Luis Miguel, música que me regaló el amor de mis amores y que te la regalo yo…, seguirán en lo futuro miles de cantos, miles de flores y de cosas buenas para ti.
Bonita, mi nueva escuela, a mis 47… así te diré, bonita….
Cuantas cosas viviremos juntos, cuantas, quien será el primer alumno que aprenda la primer letra en tus brazos, cual él que sepa el porqué uno mas uno es igual al amor.
Yo tu director…


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