La Casa de la Buena Vista

Monday, December 11, 2006

Sentir el amor...

Percibir el amor, sentir así…
Ducha de alegría,
ligera corriente eléctrica que recorre el cuerpo,
se eriza la piel, poro a poro.
Sin saber dónde nace,
llega al cerebro,
esbozo leve sonrisa,
cierro mis ojos y mis manos,
volteo hacia el cielo...
decir gracias,
sensación inacabable.
Al recuerdo de la forma de tus manos,
¡instante de sentir lo que estoy sintiendo!
Lo recuerdo por los sábados,
poe esos que parecen domingos,
como aquel que necesitaba ponerme a tus brazos,
te acercaste... y giré de espaldas a ti,
tocaste mi vientre y mi pecho,
percibí tu desesperación,
como si fueras a perder la total esperanza.
Este amor…
sublime,
llamado,
ceremonia,
apego y adoración.
!La forma como me haz amado!
Me gusta convertirme en tu escena,
Eres la nieve,
lo alto,
velocidad y viaje,
sueño hermoso y triunfo celebrado.
Mi corazón ha latido millones de veces,
latidos que han soltado limaduras,
mi cuerpo enamorado de ti.
Hacer,
subir a nuestra nube,
viajar contigo en ella,
cápsula y burbuja,
llegar al placer de sentirse ser humano…

Conectarse a través del espacio y del tiempo,
unidos con hilo invisible,
atados,
así como los tejidos de tus atuendos de amor.

Como gránulos sintéticos,
forma viril del color de los besos,
sustituto de mi cuerpo,
entregar toda la piel y vaciarse sin pensarlo.
Mujer aromáticamente sensual,
tú,
llena de virtudes para los actos de amar.

Sumisa y libre,
rebelde y desobediente,
niña y mujer,
antónimo vivo.
Eres así,
ternura,
bravura,
docilidad y timidez,
eso… envuelve,
en las noches de luz opaca,
que se inundan de los gritos y de tus silencios.
Sabes jugar al tablero de tu ajedrez,
con tus caricias...
a veces vas a lo blanco,
y luego, a tu antojo vas a lo negro,
jugadas expertas para ganarme en una batalla,
desde un principio ganada.
Nadar en trances hipnóticos,
entre susurros,
con tu mutismo,
y me obligas con tus suspiros,
y tus sollozos... a tomar la envoltura de tu cuerpo.
Esa nívea piel;
picante, sabrosa y con un toque salino…
Mis manos,
al apretarte maceran tu cuerpo,
tu cuerpo,
capullo cremoso que tiene una fragancia a erotismo puro…
olor de diosa de amor…
Este amor...
elevador que lleva distintos sitios…
A la pasión,
al frenesí y al arrebato.
Es querencia y padecimiento,
no hay mesura,
no hay reserva,
no hay formalidad.
Eres amor en vida…
Suplicio para decir…
¡tu seas la persona que coloque sobre mi tumba!
Un epitafio…
“Amo y fue profundamente amado…”
Tu lo hiciste…
tu lo puedes y es justo lo hagas,
te corresponde.

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